La conquista de la autonomía

9 Oct

Cuando nacen, niños y niñas dependen de los adultos. ¡Qué diferencia con el resto de mamíferos! Un potrillo, al poco de nacer, se levanta y busca a su madre para amamantar. En cambio los humanos, aprendemos a medida que vamos creciendo, a ser autónomos y valernos por nosotros mismos.

Educamos para la autonomía: hablar, andar, comer,… Pero no se trata sólo de que niñas y niños hagan las cosas por sí mismos y el adulto deje de ser imprescindible, sino también de aprender a tomar decisiones propias, ser responsables de sus actos, superar las dificultades, y decir “no” ante situaciones que no deseen.

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Debemos darles responsabilidades según su edad y sus capacidades. Deben dejar que hagan las cosas por sí mismos, que se equivoquen y aprendan de sus errores

En muchos casos padres y madres suelen anticiparse a las acciones de los niños, y no les dejan hacer las cosas por sí solos. O los abuelos que, viendo jugar a su niet@ en el parque, por miedo a una caída, al primer escalón subido gritan “¡ese niño, que se cae!”.

Piensan que son demasiado pequeños, que no saben o que no son capaces. En otras ocasiones les resulta más cómodo y rápido hacer por ell@s una tarea. Pero los hijos necesitan asumir tareas como recoger sus cosas, ayudar en casa o vestirse solos.

Las familias deben lograr el equilibrio entre la tendencia a proteger a l@s hij@s y la necesidad de ir dejándoles poco a poco para valerse por sí mismos. También es negativo “sobreexigirles” y pedirles que desempeñen tareas superiores a sus posibilidades. La autonomía de cada niña o niño debe ser adecuada a cada edad y sus capacidades para evitar la frustración y animarles a confiar en ell@s mism@s.

Ya hablamos de la importancia de la autonomía en el desarrollo de la personalidad en la entrada sobre Erikson.

“¡Yo solo!”

Los hábitos y la adquisición de rutinas ayudan a madurar su autonomía. Debemos confiar en sus capacidades, estimularles con comentarios positivos sobre sus logros, respetar su propio ritmo de aprendizaje (no comparando entre hermanos o compañeros, ya que cada uno tiene unas habilidades).

Hay una etapa en la que el niño quiere hacerlo todo por sí mismo. Empieza a tener iniciativa y quiere poner a prueba su capacidad. Aunque “nos desespere” la torpeza con la que actúan, se debe aprovechar esta motivación para empezar a darle autonomía. Y debemos dejar que lo haga, aunque le cueste más hacer las cosas, las haga mal o que haya que estar pendiente.

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Si frenamos esta iniciativa luego será más difícil que quiera hacer las cosas cuando se lo pidamos. Pero habrá tareas que no puede hacer aunque quiera (por complicadas o peligrosas), y debemos explicarles por qué no puede hacerlo sol@.

Esta conquista de la autonomía durante la infancia irá seguida por la búsqueda de la independencia que se dará en al adolescencia. Y deben llegar a esa etapa de su vida siendo responsables de sus actos. De otra forma se convertirán en adultos inmaduros o inseguros, incapaces de enfrentarse a los problemas.

A cada edad, sus responsabilidades

A los 3 años pueden comenzar a tener hábitos de independencia. A esa edad empiezan a hacer por ellos mismos las actividades relacionadas con la alimentación, la higiene y el autocuidado en general.

A los 5 años. Los niños deben vestirse solos y pueden recoger los juguetes con ayuda, lavarse las manos y los dientes. También pueden hacer tareas como llevar la ropa sucia al cesto.

A los 6 años. Debe usar correctamente los cubiertos, bañarse o ducharse solos y peinarse. Ya pueden empezar a ayudar en casa en tareas pequeñas. A esa edad ya deben reconocer sus errores y disculparse cuando hacen algo incorrecto.

Con 7 años deben mantener su habitación ordenada y ayudar en las tareas del hogar. Pueden levantarse con el despertador y prepararse para ir al colegio solos. Ayudar a hacer su cama, poner la mesa y ordenar sus cosas…También pueden empezar a administrarse con su paga semanal y solucionar sus propios problemas cotidianos ayudados por sus padres.

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Consejos en casa

Ser constantes. Si se quiere enseñar a un niño a que se vista solo, debe ser una norma que se mantenga cada día. No se debe decir a un niño un día que se tiene que vestir solo y al siguiente vestirle nosotros porque tenemos prisa.

Explicarle cómo se hace. Los padres deben enseñar a los niños como hacer lo que se les pide. No se puede dejar que se vistan sin mostrarles como se atan los zapatos o pedir que se bañen si saber cómo se lava el pelo.

Facilitar el trabajo pero dejándoles cometer errores. Si se intenta que el niño aprenda a comer solo, debe empezar con alimentos fáciles de pinchar. Hay que evitar que ante sus fallos o las dificultades que se les presenten, los padres les ayuden y acaben haciéndolo ellos

Valorar los logros. Felicitar al niño a medida que va consiguiendo hacer las cosas por sí mismo, ya que esto les anima a continuar.

Dejarles que se equivoquen. Aprender de los propios errores es una de las principales formas de aprendizaje.

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