Archive | Sin categoría RSS feed for this section

Un caso no tan ficticio

27 May

Una inspectora educativa entra en un aula donde el profesor está tirándose de los pelos. El alumnado no aprende y es indisciplinado, él se queja de falta de recursos.

La inspectora coge una tiza de color rojo y empieza a preguntar a los alumnos. Qué es esto, cómo se obtiene, para qué sirve, que otros colores hay, cuáles son los colores cálidos y cuáles los fríos, qué transmiten,… Al final les divide en grupos para que investiguen sobre minerales usados en el arte, artistas que usan colores cálidos y/o fríos en su obra, creaciones con tizas… Que elaboren sus propias obras a partir de colores fríos y cálidos, que mezclen distintos materiales… Que expliquen a sus compañeros lo realizado y sean ellos mismos quienes evalúen su trabajo y el de otros.

El profesor está impresionado de los conocimientos que han demostrado y de cómo desde lo más sencillo se pueden crear actividades significativas de aprendizaje. Le agradece a la inspectora su ayuda y ésta se marcha.

Al mes, la inspectora vuelve, y se encuentra el mismo caos.
– Pero ¿no entendió usted nada?
– Señora inspectora…¡es que no encontré tiza de color rojo!

Dejadme en comentarios qué moraleja escribiríais para esta historia.

Vuelta al cole

15 Ene

No, no me he equivocado de fecha. No estamos en septiembre, y hace muchos días que acabaron las vacaciones de Navidad-Fin de año-Reyes. Pero hoy es cuando vuelvo al trabajo. Escribo esto desde el metro, después de casi un año de parón laboral. En marzo del año pasado me di de baja por embarazo de riesgo, y cuando tuve a los mellizos pude unir baja, lactancia y un mes de vacaciones. Pero toca volver.

Cuando no tenía hijos, a mediados de agosto ya estaba inquieta, ya echaba de menos a mis chicos, a mi clase. Pero este curso no. No es que vaya a disgusto a trabajar: ser maestra es algo vocacional. Si tuviera que ir a cavar zanjas, iría de otra manera. Pero creo que es de entender que prefiera seguir con mis chiquis. No por ello creo que me he vuelto menos profesional, peor maestra. Al contrario, creo que voy a ser más eficiente para minimizar el trabajo que me lleve a casa (ahora mismo un/a profe está leyendo esto mientras sonríe y piensa “sí, sí, ya, ya!”).

Criar a mis mellizos durante estos meses ha sido, cuanto menos, intenso. Se me ha roto el alma cuando les he metido en el coche de su padre. Como se suele decir “y lo que te rondaré, morena”. Supongo que se me irá pasando.

¿Cuánto tardásteis vosotras en adaptados de nuevo al trabajo? Contadme vuestras experiencias, a ver si me animais un poco.