Vuelta al cole

15 Ene

No, no me he equivocado de fecha. No estamos en septiembre, y hace muchos días que acabaron las vacaciones de Navidad-Fin de año-Reyes. Pero hoy es cuando vuelvo al trabajo. Escribo esto desde el metro, después de casi un año de parón laboral. En marzo del año pasado me di de baja por embarazo de riesgo, y cuando tuve a los mellizos pude unir baja, lactancia y un mes de vacaciones. Pero toca volver.

Cuando no tenía hijos, a mediados de agosto ya estaba inquieta, ya echaba de menos a mis chicos, a mi clase. Pero este curso no. No es que vaya a disgusto a trabajar: ser maestra es algo vocacional. Si tuviera que ir a cavar zanjas, iría de otra manera. Pero creo que es de entender que prefiera seguir con mis chiquis. No por ello creo que me he vuelto menos profesional, peor maestra. Al contrario, creo que voy a ser más eficiente para minimizar el trabajo que me lleve a casa (ahora mismo un/a profe está leyendo esto mientras sonríe y piensa “sí, sí, ya, ya!”).

Criar a mis mellizos durante estos meses ha sido, cuanto menos, intenso. Se me ha roto el alma cuando les he metido en el coche de su padre. Como se suele decir “y lo que te rondaré, morena”. Supongo que se me irá pasando.

¿Cuánto tardásteis vosotras en adaptados de nuevo al trabajo? Contadme vuestras experiencias, a ver si me animais un poco.

La cartilla Rubio

9 Ene

Hace un tiempo me enviaron un mensaje vía facebook. En él, una chica me pedía que participase en una encuesta guiada a condenar el aprestamiento. Para quienes no lo sepan, se tratan de actividades donde se pide que realicen trazos determinados, con o sin dirección marcada. Dicho de otra manera: son las fichas de puntitos, la cartilla Rubio de toda la vida.

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Para su sorpresa, no participé en el estudio porque no comulgo con esa idea. Y os quiero explicar las razones.

Yo utilizo una metáfora para explicar el aprendizaje de la escritura a las familias. Si te dan el dibujo de un árbol y te piden que lo copies, el primer día te saldrá un churro. El siguiente día, otro churro. Al otro verás un detalle nuevo. Al otro día se parecerá más. Y al tiempo, dibujarás un árbol idéntico al modelo. Así es la escritura: es simplemente copiar. Una actividad que precisa de madurez motriz. Por tanto, el aprestamiento fomenta la adquisición de la habilidad manual necesaria para la escritura a mano.

Ahora bien: no digo que haya que aprender a escribir a base de puntitos. Al menos no es la manera en que yo enseño. Cada maestrillo tiene su librillo.: otro día os cuento más sobre el mío.

¿Qué os parecen a vosotros de este tipo de actividades? ¿Habéis gastado muchas cartillas Rubio? A mí me encantaba hacer los dibujos 🙂